El uso reflexivo de los verbos (I)

El uso reflexivo de los verbos (I)

(Los llamados verbos reflexivos)

Un verbo tiene uso reflexivo cuando el efecto de su acción afecta a la zona de influencia o zona de interés del propio sujeto.

Por ejemplo, el verbo lavar puede tener un uso reflexivo:

Cuando la acción del verbo afecta directamente al sujeto: el sujeto hace la acción sobre sí mismo (el sujeto es, al mismo tiempo, objeto directo)

O cuando afecta a la zona de influencia del sujeto, como, por ejemplo, una parte de su cuerpo o a algo que lleva o que tiene (el sujeto es, al mismo tiempo, objeto indirecto)

Sin embargo, a veces, esos mismos verbos NO tienen un uso reflexivo: el sujeto hace la acción sobre algo o alguien externo:

Otro ejemplo de uso reflexivo y no reflexivo de un mismo verbo lo podemos ver en las siguientes oraciones:

Cuando tienen un uso reflexivo, los verbos se combinan con los siguientes pronombres: